El dulce de leche que mi boca degustó trajo recuerdos de mi infancia. Tenía aquel día el dulce presentimiento de que vendrías a salvarme como un ángel... pero mis latidos ya iban hacia el único lugar donde podrían acercarme a ti. Entonces busqué un rincón donde refugiarme y lloré por cada momento perdido contigo.
Aún sigo esperando que vuelvas a amarme como antes. Quizás sea algo imposible, pero nunca quise alejar este sentimiento, porque eres tan único que resulta dificil no pensar en aquella forma que tenías de mirarme. Ahora estoy comiendo, intentando olvidar el dolor de no tenerte. Nunca dejaré de saborear el dulce que tantas veces deseé comer contigo.
Dani.... increibles estos momentos, de verdad.... realmente eres capaz de convertir una noche aburrida en algo nuevo. No se cómo lo haces, en fín... cada vez me impresionas más... forma parte de tu encanto.
Para los lectores que no lo sepan, esta historia es fruto de una noche de aburrimiento, jugando a crear cuentos... una palabra Dani, otra yo. Salió esto, que nos gustó muchísimo, y aquí está...
Dani.... TE QUIERO.
miércoles, 29 de julio de 2009
miércoles, 22 de julio de 2009
Lluvia.

Desde su cama podía oir la lluvia caer tras la ventana. Hacía rato que estaba despierta, pero aquella mañana no deseaba levantarse como los demás días. Estaba demasiado lejos de sus sonrisas, de sus locuras... y aunque trataba de ser fuerte la tristeza llenaba su alma cada vez con más fuerza. Recordaba cada segundo a su lado, cada palabra... Él solía decir que ella era su ángel, que se había enamorado. Pero todo aquello sonaba esta vez realmente hueco lejano, demasiado como para aferrarse al último hilo y tirar de él con esperanza. Demasiado...
viernes, 17 de julio de 2009
Siniestra historia una tarde de invierno

Aquella tarde no era como las demás. El pelo rizado de ella se movía por el viento, y la vieja barca en la que estaban se tambaleaba cada vez con más fuerza. Normalmente decenas de parejas navegaban en ese estanque, pero allí no había nadie.
Era invierno. Los árboles parecían estar colocados estratégicamente, y sus ramas totalmente desnudas se reflejaban en el agua dibujando extrañas figuras.
Ninguno dijo nada. Él se limitaba a remar de un modo casi mecánico, mientras que ella estaba más ocupada colocándose la melena. Pero ambos se percataban de la situación.
Una vez hubieron llegado al centro de aquel estanque sintieron como algo golpeaba insistentemente la base de la barquita. El muchacho dejó de remar para utilizar uno de los remos a modo de prolongación del brazo y poder espantar así al misterioso cuerpo que golpeaba bajo sus pies. Pero en el intento solo consiguió perder el remo.
Cada vez daba golpes más fuertes. El miedo de ella estaba reflejado en su rostro, y aunque él tratara de ocultarlo, estaba incluso más asustado.
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡SOCORRO!!!!!!!!!!!!!- Gritó la joven. Pero nadie atendió a su grito.
Se dieron cuenta poco después de que aquel bicho monstruoso tenía aletas, escamas y bigotes. Su piel era de un color rojizo y sus ojos negros podían asustar a cualquiera.
Ambos se abrazaron, y trataron de recuperar la calma, pero les resultó imposible cuando la barca se volteó. El agua estaba prácticamente helada, y la orilla se encontraba demasiado lejos como para ir nadando. De modo que intentaron colocar la embarcación tal y como estaba antes. Pero el intento fue en vano. Aquel animal era gigante, y se dirigía firme y velozmente hacia ellos. Trataron de huir, pero la gran boca que tenía atrapó la pierna de la chica, que nadaba ligeramente más despacio que él. La sangre invadía el agua, y el pez se deleitaba al oir los gritos de dolor de su joven presa. Sin hacer caso de lo ocurrido el chico continúo nadando, y fatigado consiguió llegar a la orilla. Fue entonces cuando sofocado abrió los ojos y se dió cuenta de que se había quedado dormido abrazando a su novia en el cesped del retiro.
martes, 14 de julio de 2009
Cerrado por vacaciones

Durante casi un mes escribiré con poca frecuencia, de hecho no me comprometo a escribir. Me voy de vacaciones.
Alfffff muchas gracias por estos últimos días, me lo he pasado en grande. Gracias por momentos como los champiñones de los abrazos fuertes y muchos otros que no nombraré. Eres verdaderamente grande. Espero que leas el palillo chino "para pendientes" todos los días, y que sonrías en vez de recordar que no estoy. Te traré el regalo de cumple de Galicia okis?? y te gustará mucho (o eso espero). Pronto sabrás tocar la canción como el mejor! y me la tocarás el día 17 okis? De verdad, me lo he pasado genial..... pensaba que nunca volvería a reirme contigo.... Y eso, que eres el mejor jevusco del mundo :D Sin duda!!!!!! Ya verás el curso que viene jajajajajaja como dos campeones en clase dando latín... A ver esto era así, no? Rosa rosae, rosa rosae, rosas rosarum.... jajajajajajajajajajajajajajajajajaja Te imagino ahí con la perilla XD tocándotela en clase como solías hacer.
Por cierto qué rico estaba el granizado de limón!!! (BABAS) Vaaaale, soy una cobardica, el pobre pollo solo quería comer la patatita de mi mano.... jajajajaja. Bueno me despido que me echan T.T
Besitos nene.... yu ar de besssss!!
Lo prometo
-La última palabra que pusiste fue ADIOS.-Dijo tratando de endulzar su tono, aunque en sus ojos se apreciaba la tristeza de lo que decía.
Ella abrió aquel diario que le había regalado cuando estaban juntos y pasó a leer algunas páginas. Había pegado cuidadosamente algunos de los tickets que durante su noviazgo había recolectado. Y se dio cuenta entonces, de que no solo eran papeles, tenían un valor mucho mayor. Eran recuerdos de un tiempo pasado mucho mejor que aquel. Aunque la llama volvía a lucir con fuerza, y todo lo demás parecía minúsculo a su lado. Aquel amor no había muerto del todo, y tratando de recuperarlo se dieron cuenta de que no haría falta mucho.... sería incluso más sencillo de lo que creían.
Abrió el bolso y sacó la cámara de fotos. Se puso a mirar las imágenes de los últimos días. Allí estaban todas. Las del retiro, el bus, el tren, el fotomatón... ¡TODAS! Recordó que la tarde anterior habían llamado por teléfono unas amigas de él, pero aquel pensamiento tardó poco en esfumarse.... el muchacho la besó dulce y apasionadamente y todo lo malo desapareció por completo. ¿Qué más daba lo que dijeran los demás? Ambos tenían claro lo fuerte que era lo que sentían, y si bien es cierto que pasaron demasiadas noches llorando, tanto o más lo era que todas las sonrisas que pudieron imaginar las estaban sacando juntos.
-¡TE QUIERO PEQUE!- Dijo él mirando fijamente los ojos de ella.
-¡Y yo a tí, grandullón!- Contestó.
Y los dos volvieron a reir, dejando a un lado lo demás, como hacían siempre que estaban juntos.
Apuraban como podían los últimos días antes de que la niña se marchara de vacaciones, pero cuando recordaban que pasarían un mes sin verse se abrazaban con todas sus fuerzas, en un intento de pegarse para siempre.
-Mi amor, tal vez en tu maleta quepa.... soy muy flexible.- Siempre acababa sus frases dibujando en la cara de ella una sonrisa, era una especie de don que utilizaba con demasiada frecuencia para desarmarla.
Las manos de ambos se agarraron con fuerza, y sonrieron sin miedo de ser descubiertos. Poco a poco sus labios se juntaron, y el color de aquella tarde pasó a ser verdaderamente distinto.
Se sentía realmente plena, sabiendo que en a penas 12 horas estaría entre sus brazos nuevamente, y que cada beso sería un pequeño paso hacia algo nuevo, único y verdaderamente fuerte, que nadie ni nada podría romper de nuevo.
Aunque no lo parecía los dos jóvenes habían cambiado mucho en aquel tiempo. Él, rozando la mayoría de edad había aprendido a ser más fuerte, a mostrar sus sentimientos en el momento justo. Ella, por su lado, trataba de ser más sencilla, de no controlar sus sentimientos, y sobre todo intentaba NO PLANEARLO TODO. Habían pasado seis meses desde aquel primer encuentro carnal, y parecían muchos menos. Pero ni ella era tan niña ya, ni él tan inocente. Por separado se sentían distintos, pero juntos era todo tan perfecto que más bien creían haber retrocedido en el tiempo. Parecía que estaban en aquellos primeros días de invierno, en los que se abrazaban para darse calor, y necesitaban sentir el tacto el uno del otro para sentirse vivos.
De pronto la mente de ella regresó al lugar en el que estaban. Él dibujaba palabras en su espalda, mientras se relajaban tumbados en un parque.
-Nunca más dejaré que te marches.- Dijo el jóven, con una sonrisa en su cara.
La chica sonrió nuevamente, y pasó sus dedos por los hoyitos que le salían en las mejillas al reir.
-Nunca más me iré, lo prometo....
sábado, 11 de julio de 2009
Nunca dejé ni dejaré de pensar en ella

Y desnudo en su cama no pude evitar pensar en los ojos de aquella otra muchacha. En las veces que le dije te quiero, en sus besos, en lo mucho que deseaba repetir cada instante junto a ella.
-¡Para, para, para! ¡No puedo.... no quiero!
Mis manos dejaron de rozar apasionadamente la perfecta piel de la jóven, que pálida y triste cambió su cara.
-¿Es que no te gusto?-Dijo con un tono de voz suave.
Pude ver lágrimas en sus ojos como si aquella noticia acabara de romper su corazón. Era solo un pasatiempos para nosotros dos, pero nos importábamos lo suficiente como para saber que desde aquel momento todo cambiaría por completo.
En mi cabeza había mil sentimientos, pero en mi corazón solo uno.... No podía parar de recordar que mi sangre corría por mis venas únicamente para darle calor a esa joven niña cuando tiritaba en las noches de invierno. La tarde en que rozó mis labios en un oscuro portal, como si fueramos dos fujitivos escondidos en algún rincón lejano teniendo como único fin estar unidos para siempre. Esa mañana de fín de trimestre en la que las sábanas dejaron de ser solo tela y pasaron a tener un significado mayor. Su colonia se había quedado impregnada en la cama, y desde luego yo deseaba que se quedara para siempre. Los dos cuerpos desnudos jugaban silenciosamente para no ser descubiertos en un momento tan íntimo, y la mañana terminó por ser solo nuestra. Ya nada volvió a ser igual. Ni los paseos con el perro, ni las noches solitarias.... tampoco las tardes sentado en el escritorio "estudiando" se parecían a las de antes. Algo en mi interior gritaba de ansidad por verla... y supe que siempre la necesitaría. Nunca sirvió de nada tratar de estar con otras, porque mis labios necesitaban el tacto de los suyos. Únicamente quería escribir por siempre palabras de amor para ella, tocar en mi guitarra aquella canción que tanto le gustaba, y ver su dulce cara cuando le dijera que el más profundo de mis deseos había sido conseguir reproducir esas notas.
Una mañana se marchó, dejando de lado cada segundo juntos, y aunque ella no lo sabía esperé cada tarde hasta que regresó. Cuando la tuve entre mis brazos otra vez, mi habitación cobró vida, todo volvió a tener color... Ahora solo se pedir al cielo que no se marche de mi lado, ojalá sus ojos y los míos se miren cada día y mi cuerpo pueda fundirse despacio junto al suyo una y otra vez. Porque, aunque no se lo crea, nunca dejé ni dejaré de pensar en ella.
martes, 7 de julio de 2009
El olor de su colonia y un billete de tren.

Armado con tan solo un billete, el valor del que tanto presumía últimamente pareció haberse escapado de su alma. Llevaba toda la tarde tratando de pronunciar aquellas palabras, pero se le quedaban tan grandes...
Ella estaba sentada sin darse cuenta de cómo la miraba. Su pelo corto marcaba sus rasgos sutilmente, y sus ojos verdes miraban la parada con gran entusiasmo. De vez en cuando se giraba, le miraba y sonreía, a lo sumo le preguntaba cuántas paradas quedaban y miraba preocupada el reloj. A pesar de que trataba de concentrarse en llegar pronto a casa su mente estaba muy ocupada en otras cosas. Pensaba en lo mucho que se divertía cuando quedaban, en su sonrisa y en los bocados que le daba cuando le rozaba los pectorales.
-Próxima para Parla, correspondencia con... TRANVÍA DE PARLA.-Dijo la grabación, con un tono bastante extraño. Ambos se miraron, y se rieron a la vez. Como dos cómplices alocados.
Llegó la despedida, y fue entonces cuando ella recordó lo difícil que se le hacía aquello siempre. Se le vino a la cabeza que cada vez que él la acompañaba le pedía que se quedara 2 minutos más, pero ella para hacerse rogar no lo hacía hasta que se lo suplicaba un par de veces. Sonrió. Sus mejillas se sonrojaron, pero él fue incapaz de preguntar... de nuevo el miedo paralizaba su cuerpo.
¿Cómo decir te quiero después de una tarde como aquella?
El muchacho le preguntó si rompería las costumbres y aquel billete no lo guardaría, y sonriendo se lo dio. Él insistió.... y supuso que esa era su forma de alejarle de ella. Sus ojos parecían tristes, y aunque quiso preguntar no se atrevió. Guardó en su bolsillo los dos billetes, y agarrándolos con fuerza se despidió de ella. Esa noche la pasó aferrándose al olor de su colonia en aquel trozo de papel, y su sonrisa fue imborrable al ver que los recuerdos llenaban su mente.
Únicamente tenía de ella el olor de su colonia y un billete de tren... ¡Pero la amaba tanto!
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